Las personas con discapacidad auditiva no pueden ser el colectivo invisible. Por una accesibilidad universal

En la sociedad de hoy en día, cada vez más, se está normalizando y apostando por la inclusión de las personas con discapacidad. Lógicamente, la autonomía de las personas con pérdida de visión y/o movilidad reducida es mucho inferior y es por ello que son colectivos prioritarios en el proceso de inclusión de forma que puedan tener una vida cuotidiana con la mayor autonomía posible.

La verdad es que aún quedan muchos pasos para llegar a la accesibilidad total, pero ahora es el momento de empezar a pensar en como podemos extrapolar estas políticas para otros colectivos. Uno de estos, el más extenso en todo el mundo, es el colectivo de personas con discapacidad auditiva. Es un colectivo que no entiende edades, aunque un volumen grande se encuentra en mayores de 60 años, que no es muy visible a primera vista y que no condiciona en exceso la autonomía de las personas, cosa que no quiere decir que no sufran problemas y situaciones desagradables a diario.

Actualmente existe la tecnología suficiente para mejorar con creces la audición de estas personas, mediante audífonos y/o implantes cocleares, así como tecnología para la comunicación e inteligibilidad con otras personas (bucle inductivo, por ejemplo).

En conclusión, la accesibilidad universal incluye todos los colectivos con algún tipo de discapacidad que condicione su vida cuotidiana. La inclusión de estos colectivos es clave para el crecimiento hacia una sociedad respetuosa y sostenible.

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